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Padres hasta el Final

La Crianza de Hijos Adultos para una Paz Mental y para su Rendición de Cuentas

Pensamiento del Viernes para Reflexionar: El Amor de una Madre en el Día de San Valentín

Publicado el February 20, 2015 | 0 comentarios

por Linda Herman, LMHC

Traducido por Lupe Hernandez

 

El Amor de una Madre en el Día de San Valentín

Querer a un hijo es fácil cuando ese hijo es fácil de querer.  Ya que la mayor parte del tiempo escribo sobre hijos adultos,  la relación entre madres e hijos adultos va a ser mi enfoque esta tarde.

Todos nos hemos puesto de pie frente a las muestras de tarjetas de la Hallmark buscando la tarjeta perfecta para expresar nuestro amor para la familia.  Una vez comprada, podemos añadirles nuestros propios sentimientos antes de enviar las tarjetas.  Mientras que sellamos el sobre y ponemos la estampilla, nuestras mentes vuelven a recordar momentos recientes o distantes en los que dimos nuestro amor y fue correspondido.  Poner el sobre en el buzón es el último acto; nuestro ritual para demostrar nuestra dedicación.

Sin embargo, existe un grupo entero de madres, que darían casi cualquier cosa (y casi todo) por ser los destinatarios de la ternura de sus hijos.  Estas son las madres cuyos hijos adultos han preferido ignorar, evitar,  rechazar, o abiertamente odiar.  Están atrapados en una tormenta emocional, sufriendo frustración, rechazo, complejo de culpa, y enfado a sí mismos.

Pero la mayor parte de las mujeres con las que he hablado, que se encuentras en esta situación, aman a su hijo o hija a pesar de sus acciones.  Me he comunicado con mujeres a través del país cuyos relatos son únicos, pero con algunas similitudes.  Estas incluyen tener hijos cuyas vidas son gobernadas por el abuso de estupefacientes y aquellos con enfermedades mentales graves.  Algunos tienen roces con la ley.  Con frecuencia, como parte del amor por sus hijos, las madres (y los padres) han dado el último paso para mantener a sus hijos con vida y conseguirles ayuda.  El hospital, la fianza, la prisión,  el insulto físico y emocional, los licenciados, los terapeutas familiares, los regalos de dinero, el cuidado de los nietos, y pagarles por sus gastos de vivienda son parte de sus vidas.  Tal vez como parte de la adicción o de la enfermedad mental (o solo por pura manipulación) muchos de estos hijos mayores de edad son expertos en hacer sentir culpabilidad con las madres sucumbiendo una y otra vez a sus acusaciones y súplicas

Pero hay otro grupo de hijos adultos que, para todos los efectos, viven una vida “normal”.  No tienen ninguna razón significativa para explicar lo que se ha convertido en un rechazo completo de sus padres.  Lo que tienen en común estos jóvenes es haber tenido una relación estrecha con mamá y papá en sus años de juventud.  Por lo tanto no les cabe en la cabeza a los padres que su crío se aya apartado casi quirúrgicamente de su familia en su edad adulta.  Las madres se preguntan con frecuencia qué es lo que han hecho para merecer este comportamiento de rechazo.

Yo describo a los hijos como si hubieran vuelto a escribir la crónica familiar.  Sus relatos de percibir pequeños desaires en años anteriores, los rencores que se guardaron a largo tiempo, las comparaciones y los celos hacia los otros hermanos.  Por lo regular, estos jóvenes adultos parecen demostrar una demora en la emancipación sentimental, o la diferenciación adecuada de sus padres.  Los padres puede que no estén gastando dinero en abogados, pero seguido están buscan tratamiento para sí mismos.

Los hijos mayores de edad de los que estoy escribiendo no son fáciles de querer.  Pero sus mamás si los aman. Puede que tengan que proteger sus corazones (y alguna veces su ser físico) de las lesiones que estos hijos les confieren.   Puede que busquen consuelo y alivio de profesionales, amistades y de algunos otros miembros de la familia.  Mientras que la mayoría de nosotros tenemos la ilusión y esperamos dar y recibir amor de nuestros hijos e hijas, estas madres anhelan tener, si no amor, entonces por lo menos paz mental.

Espero que ustedes encuentren consuelo y amor en sus vidas de sus propios miembros de la familia o por medio de aquellos que llegan a ser familias del corazón.

Feliz Día de San Valentín.

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: ¿Qué Pasa con los Niños?

Publicado el February 6, 2015 | 0 comentarios

por Linda Herman

Traducido por Lupe Hernandez

¿Qué Pasa con los Niños?

Esta es una pregunta que he escuchado repetidamente desde que escribí mi libro Padres hasta el Final. La volví a escuchar otra vez hace dos días, por una mamá/abuela.  No estaba hablando de sus propios hijos, sino de los hijos de sus hijos.  Sus hijos adultos están muy bien.  Son profesionales respetables en su carrera.  Pero está mujer tiene algunas preocupaciones sobre la forma en que sus hijos están criando a sus propios hijos.

Ella no está sola

En entrevistas por la radio y conversaciones a través del país, así como en mi oficina, los baby boomers están opinando sobre este tema.  Dicen, “Me preocupo sobre la siguiente generación de niños. ¿Cómo van a ser?”  Aunque cada generación difiere en la forma de dar crianza, algunas preocupaciones son legítimas.

He aquí dos ejemplos:

  • Una mujer se queja que su hijo adulto y su pareja viven con ellos junto con su niño de tres años de edad.  La joven pareja no se motiva particularmente para tomar el siguiente paso a la independencia.  No tiene suficiente dinero para pagar renta, pero se las arreglan para ir al Starbucks varias veces a la semana.  A su hijo lo dejan de abuelo en abuelo, mientras que papá y mamá tienen su noche libre semanalmente con las amigas y los cuates.   Los abuelos piensan que al nieto, quien tiene cualquier juguete imaginable, lo están descuidando los padres.
  • Una pareja adinerada, que va de prisa para llegar a sus respectivos puestos de trabajos diariamente, enfrenta el lloriqueo de los hijos prometiéndoles sorpresas al final de cada día de trabajo.  Los niños se calman, pero plenamente esperan alguna nueva distracción de Mami o Papi cuando lleguen a casa.  Ni Dios lo quiere que se les olvide llegar a la tienda después del trabajo.  La abuela se pregunta que mensaje les están dando con la entrega diaria de nuevos juguetes.

Observé este siguiente ejemplo hace dos días en un restaurante.  Una familia de cinco llegó casi al mismo tiempo que mi esposo y yo.  En el grupo estaban la mamá y el papá, su hija adolescente, y los que semejaban ser dos abuelos.  En un principio parecía ser un grupo feliz.  Ya que estaban sentados en la mesa de al lado de nosotros, tuve la oportunidad de observar casualmente.  Los abuelos y la niña continuamente entablaban conversación con los padres.  Pero durante la poco larga espera para que sirvieran la cena – eran un lugar ocupado – los ojos de los padres estaban enfocados es sus teléfonos.  Estaban cada uno casi ajenos a la presencia de los demás, mientras que todo el tiempo se la pasaron mandando mensajes de texto.   Su hija, quien se sentaba junto a ellos en un reservado, los miraba de cerca con su codo en la mesa y su mentón recargado en la palma de su mano.  Me pregunto si esto es lo normal para ella. En ocasiones los padres lanzaban una mirada, pero la mayor parte del tiempo contestaban con sus caras fijas en los teléfonos.

Que oportunidad tan desperdiciada para todos.

Nadie somos ni seremos nunca padres perfectos.  Pero hay algunas lecciones que les benefician a los niños.  Estas situaciones me hacen recordar algunas de estas lecciones:

1.     Los niños necesitan aprender a lidiar las recompensas tardías.  En la vida real no lo tenemos todo ni se nos da al momento.

2.     El lloriqueo no debe ser premiado, cualquiera que sea la razón.

3.     El tiempo con la familia es el regalo más preciado de todos.  El mejor obsequio es su presencia.   No está usted completamente presente si se encuentra preocupado por mandar textos o alguna otra actividad.   Es bueno descansar de sus “conexiones”  de su mundo inalámbrico y conectarse con la persona que está sentada junto a usted.

 

 

 

 

 

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Viviendo Nuestras Intenciones

Publicado el January 31, 2015 | 0 comentarios

por Linda Herman, LMHC  (1/31/15)

Traducido por Lupe Hernandez

Viviendo Nuestras Intenciones

La semana pasada escribí sobre “las intenciones” y el reto de vivir intencionalmente al mismo tiempo de ser capaz de “estar” en el momento.

Hoy quiero hablar más sobre estas ideas.  El vivir con intención es conocer nuestros valores, propósitos, y el significado.

Nuestras intenciones son directrices que nos dan el esquema a seguir en nuestras vidas cotidianas.  Que fácil es olvidar nuestras intenciones cuando nos sentimos heridos, enojados, o frustrados. Si viviéramos plenamente en el momento cuando estamos muy enojados, podríamos ser como el pequeño que hace berrinche cuando le quitan su juguete.  Quedaríamos consumidos de sentimiento, sin poner atención a la totalidad de nuestra “intención”

Los sentimientos pueden correr fuerte entre los miembros de la familia.  La gente seguido llega a la terapia cuando las situaciones se han intensificado al punto que los sentimientos están crudos.  No pueden ver más allá de su dolor directo y su coraje.  Al menos por ese momento, han puesto sus intenciones a un lado.

Quieren tomar represalias (con la esperanza de que solo sean verbales), o hacer sólo lo opuesto: abandonar. Mi primera tarea en dicha situación es únicamente escuchar.  Las personas no pueden comenzar a considerar alternativas para resolver los problemas si no se sientes escuchados o comprendidos primero.

Puede que los haga reflexionar sobre sus sentimientos, verificando para asegurarme que entiendo su punto de vista.

Aunque entiendo el deseo de de algunos de “darle en la torre a la otra persona”, sé que al hacerlo no será sin consecuencias, con mayor razón si la venganza está cargada de acciones y palabras duras. Es entonces cuando les sugiero que veamos sus “intenciones.”

Les hago el siguiente tipo de preguntas: ¿Cuál es la meta aquí de tu respuesta, construir, o echar abajo? ¿Quieres acercarte o distanciarte más con esta persona?

Esto por lo general conduce a un poco de reflección. No les digo a mis clientes lo que “deben” de hacer; más bien sugiero que algunas formas de acción particulares tienden a perjudicar la relación mientras que otras pueden llevar a un vínculo más estrecho. La mayor parte del tiempo, las personas no quieren “echar abajo” o empeorar las cosas.  Pero no están seguros de cómo responder a la herida que sienten.

Los terapeutas les pueden ayudar a los clientes a que salgan con alternativas diferentes a lo que nos les ha funcionado.  Esto no significa endulzar una contestación negativa.  Si no que significará quitar el lenguaje que cataloga negativamente o degrada a otro.  También significa estar conciente del lenguaje que lleva comentarios como “tu siempre…” o “tu nunca…”

Mi papel es ayudarle a la gente a clarificar su leguaje para que ellos puedan decir lo que les “gusta, lo que no les gusta, lo que quieren y no quieren” en una relación.  Pueden llegar exactamente al punto, sin hacer menos en absoluto a la otra persona.

Vivir en el presente no es fácil.  Conocer sus intenciones/propósitos es una guía invalorable en el camino.

 

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Grandes Expectativas Parte V

Publicado el December 26, 2014 | 0 comentarios

por Linda Herman

Traducido por Lupe Hernandez

Grandes Expectativas Parte V

Con sólo un viernes más que queda del año 2014 a partir de hoy, mi serie presentando las Doce Verdades para los Padres de Hijos Adultos continúa.  En muchas familias, las expectativas para las convivencias exceden bastante de la realidad a lo que verdaderamente ocurre.  Cualquiera que sea su situación, puede que encuentre algún mérito considerando las “verdades” de mi libro, Padres Hasta el Final: Cómo la generación “Baby Boomer” Puede dar Crianza a sus Hijos para Tener Paz Mental, Fomentar la Responsabilidad en sus Hijos Adultos, y Mantener su Dinero que con Tanto Trabajo han Ganado.

Comenzando hace cuatro semanas, he presentado dos “verdades” por semana.  Hasta ahora, he hablado sobre las siguientes ocho:

  1. El  amor no lo  conquista todo. 
  2.  El hacer más y más por los demás no traerá amor ni respeto.   
  3.   El amar y el querer a su hijo adulto no son la misma cosa.
  4.   No es ni posible ni prudente tratar a todos sus hijos por igual todo el tiempo.
  5.  Incitar- culpabilidad  no mejora las  relaciones.
  6. Los hijos adultos necesitan sentirse “escuchados” antes de escuchar.
  7. A veces la cosa amorosa que debemos hacer por nuestros hijos, es dejarlos que experimenten las consecuencias desagradables.
  8. Usted no puede escoger a la pareja de su hijo/a

Aquí están las siguientes dos:

9. Sólo usted puede decidir cuánto tiempo “va a aguantar”

Como padres nosotros nunca nos queremos dar por vencidos de nuestros hijos.  Pensamos que si lo hacemos es una señal de abandono.  Para los padres que luchan con el tiempo que deben de aguantar a un hijo adulto desafiante, su situación causa angustia.  Por una lado, algunos miembros de la familia y profesionales bien intencionados abogan por un enfoque de “amor a mano dura”: “Déjelo que toque fondo; Puede que sea bienestar para él.”  Por otro lado, otras personas les dicen que lo único que deben de hacer es seguir amando a ese hijo/a.  ¿Qué tiene que hacer el padre?

La respuesta sólo los padres la tienen.  Ellos, no los profesionales ni los familiares cercanos, tienen que vivir con las consecuencias de sus resultados.  Los padres que ya han llegado a sus límites, por lo regular han agotado sus recursos emocionales, físicos, y financieros antes de decidir poner un alto a sus esfuerzos.  Yo les digo que a esas alturas, su hijo mayor de edad apenas si puede o no está dispuesto a recibir su ayuda.  Es bueno si cambian sus esfuerzos de curar a su hijo por sanarse a sí mismos.

10.  Los desacuerdos pueden ser señales de crecimiento emocional.

Los padres de adolescentes que con anterioridad eran complacientes se irritan cuando el joven comienza a desafiarlos.  En algunas familias, esto pasa a muy temprana edad (antes de la adolescencia o principios de la adolescencia); en otras familias pasa después.  Ya que yo siempre busco lo saludable de lo que está pasando en la familia, tomen esto en cuenta cuando traten de comprender la situación.  Cuando los desacuerdos son relativamente pequeños, es más fácil absorberlos por los padres. Pero cuando son moderados o  “duros”, es más difícil entender y aceptar.

A medida que los jóvenes trabajen en “la danza de la diferenciación”, como la llamo en mi libro, Padres Hasta el Final,  ellos cada vez más tendrán puntos de vista diferentes a los de sus padres.  Tengan cuidado de no ver esto como algo malo.  Puede que sea una señal de crecimiento.  Tomen en consideración el grado de desarrollo de su hijo/a  y su temperamento cuando dichas acciones ocurran.

Por lo tanto, cuando se junten para sus días festivos en la mesa del comedor, y el desacuerdo político comience, recuerden que su hijo/a puede que esté trabajando en algo saludable y normal para su desarrollo.  Y como siempre, hay una línea entre la conducta aceptable e inaceptable.  No toleren comportamiento grosero ni abusivo.

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Grandes Expectativas Parte IV

Publicado el December 23, 2014 | 0 comentarios

por Linda Herman

Traducido por Lupe Hernandez

Grandes Expectativas Parte IV

Al acercarse los  días festivos, mis series, que presentan las Doce Verdades para los Padres de Hijos Adultos continúan.  En muchas familias, las expectativas para las convivencias exceden bastante de la realidad a lo que verdaderamente ocurre.  Cualquiera que sea su situación, puede que encuentre algún mérito considerando las “verdades” de mi libro, Padres Hasta el Final: Cómo la generación “Baby Boomer” Puede dar Crianza a sus Hijos para Tener Paz Mental, Fomentar la Responsabilidad en sus Hijos Adultos, y Mantener su Dinero que con Tanto Trabajo han Ganado.

Comenzando hace tres semanas, he presentado dos “verdades” por semana. Hasta ahora, he hablado sobre las siguientes seis:

  1. El  amor no lo  conquista todo. 
  2.  El hacer más y más por los demás no traerá amor ni respeto.
  3. 3.       El amar y el querer a su hijo adulto no son la misma cosa.
  4. 4.       No es ni posible ni prudente tratar a todos sus hijos por igual todo el tiempo.
  5. 5.       Incitar- culpabilidad  no mejora las  relaciones.
  6. Los hijos adultos necesitan sentirse “escuchados” antes de escuchar.

Aquí están las siguientes dos:

  1. A veces la cosa amorosa que debemos hacer por nuestros hijos, es dejarlos que experimenten las consecuencias desagradable.

Esta es una de las verdades más difíciles para los padres. Va en contra de nuestro instinto de criar y proteger a nuestros hijos.  Pero, como digo en mi libro, “Hay un tiempo para criar y un tiempo para hacerse a un lado, un tiempo para proteger y un tiempo para dejar que las consecuencias tomen sur curso como debe de ser.” Puede que no halla mejor lecciones en la vida que aquellas que aprendemos por medio de las consecuencias naturales.  Evitar permitir que nuestros hijos experimenten esto, impide su crecimiento.  Si usted paga la infracción por exceso de velocidad de su hijo, lo más probable es que continúe manejando con alta velocidad.  Deje que él lo pague por su cuenta para que sienta el pellizco en su cartera.  Eso sería una mejor disuasión que todos los sermones que usted le pueda dar sobre manejar más despacio.

Si rescatamos a nuestros hijos de todas las frustraciones de la vida, corremos el riesgo de interferir con sus habilidades de enfrentamiento. ¿Queremos que tengan expectativas ilusorias de la vida, por ej. que la “felicidad” debe ser la norma? Si esa es su creencia, están en camino hacia grandes decepciones.

  1. Usted no puede escoger a  la pareja de su hijo/a

A las personas se les recuerda esta verdad especialmente durante las festividades, cuando los miembros de la familia se juntan bajo un mismo techo.  Puede que a usted no le agrade la pareja/esposa de su hijo/a, pero respete su elección. En la mayoría de los casos, la lealtad hacia la pareja triunfa sobre preferencia de los padres.

Nuestros hijos nos dieron lecciones cuando eran pequeños.  Aún lo siguen haciendo. Un padre puede que aprenda a buscar lo positivo en alguien muy diferente a él mismo. A una madre puede que se le desmorone el estereotipo cuando se de cuenta que el joven que escogió su hija está lleno de tatuajes y perforaciones.  La mayoría de nosotros fingimos, por lo menos, querer que nuestros hijos sean individuales. No hay que castigarlos cuando afirmen su individualidad en su elección de pareja y en su estilo de vida.

Si usted piensa que su hijo/a es víctima de abuso en una relación, eso es otro asunto.  Sea directo sobre sus observaciones y sus preocupaciones.  Ofrezca su apoyo de cualquier manera posible, pero recuerde que la decisión de permanecer o retirarse de una relación abusiva es de él o de ella.

 

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Grandes Expectativas Parte III

Publicado el December 12, 2014 | 0 comentarios

por Linda Herman, LMHC

Traducido por Lupe Hernandez

Grandes Expectativas Parte III

Estamos en la temporada navideña.  Las expectativas para la diversión familiar y la convivencia puede que toquen su punto culminante en esta época del año.  Con vastas expectativas existe la posibilidad de una gran desilusión.  Como antídoto a la exageración de los medios de comunicación, estaré publicando mis Doce Verdades para los Padres de Hijos Adulto por los próximos seis viernes antes del Año Nuevo (dos por semana).

Hasta este momento, he hablado sobre las primeras cuatro:

  1. El  amor no lo  conquista todo. 
  2.  El hacer más y más por los demás no traerá amor ni respeto.     
  3.  El amar y el querer a su hijo adulto no son la misma cosa.
  4.     No es ni posible ni prudente tratar a todos sus hijos por igual todo el tiempo.

Hoy, vamos a ver dos más:

5. Incitar- culpabilidad  no mejora las  relaciones.

Si hay épocas durante el año cuando la gente siente más culpabilidad, los días festivos son o están al principio de la lista.  Muchos de nosotros cuando crecíamos  nos motivaba el fantasma que hacia “sentirnos culpables” si no visitábamos a ciertos parientes durante la temporada navideña.  Es maravilloso cuando los miembros de la familia logran unirse con un corazón abierto y con calidez hacia los demás, pero no siempre se da el caso.

Haga lo mejor posible de no motivar a sus amistades o familiares para hacer visitas o actividades, por medio de incitar culpabilidad.  Como dije en mi libro Padres hasta el final, “El esforzarse para hacer sentir a alguien culpable con el fin de influenciar en su comportamiento puede fomentar el cumplimiento, pero esto llega con desventajas obvias.  Siempre que usted silenciosamente tenga que avergonzar a alguien para que tome la acción que usted desea, gana la batalla, pero pierde la guerra.  Es mucho mejor tener una conversación honesta sobre sus necesidades, sus anhelos, y sus decepciones que disfrazar sus deseos por medio de indirectas.

Trate de tener en cuenta que sus necesidades y sus anhelos pueden diferir de las de los otros miembros de la familia.  Esto no significa que el uno o el otro este equivocado.  Un pacto, cuando sea posible, puede ser una forma eficaz para vincular los diferentes puntos de vista.6.   Los hijos adultos necesitan sentirse “escuchados” antes de escuchar.

6.   Los hijos adultos necesitan sentirse “escuchados” antes de escuchar.

De hecho, esto nos concierne a todos. Si de pronto se encuentra en una discusión acalorada con su hijo adulto (o con alguien mas), tendrá más oportunidad de resolver el conflicto si puede, por lo menos, reconocer el punto de vista de la otra persona.  Esto no significa que usted está de acuerdo con esa persona.  Sólo significa que ha escuchado y ha tomado en cuenta su opinión.  La mayoría de las veces eso es todo lo que se busca. He visto situaciones en donde el conflicto escala en el trabajo y termina en el tribunal cuando lo único que quería la parte ofendida era que sus pensamientos y sentimientos fueran reconocidos.

¿Tiene usted un hijo adulto desafiante o alguna otra persona importante que la va a visitar los días festivos? En lugar de esforzarse para tratar de convertir a esa persona a su punto de vista, ponga su energía haciéndole saber a esa persona que usted de verdad lo “escucha”.  Una vez más, de mi libro, “El simple hecho de reconocer la posición de alguien mas, aunque varíe de la nuestra, es un facilitador de gran alcance para la comunicación.

Como lo he dicho en blogs anteriores, la comunicación injuriosa y el mal comportamiento nunca son aceptables.

 

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Grandes Expectativas Parte II

Publicado el December 5, 2014 | 0 comentarios

por Linda Herman, LMHC

Traducido por Lupe Hernandez

Grandes Expectativas Parte II

Los terapeutas saben que la época navideña es una carga emocional para muchos.  Ven los jubilosos comerciales en la televisión, solo para pensar que sus propias vidas están lejos de ser perfectas.  Esto de seguro lleva a una desilusión, en especial para aquellos cuyas relaciones con la familia están, ya sea tensa o distanciada.  Para ofrecer un balance realístico a las promociones de los medios de comunicación, estoy volviendo a repasar mis Doce Verdades para Padres de Hijos Adultos los viernes hasta finales de año.

En el primero de la series de los seis blogs comenzando con el de la semana pasada, escribí sobre dos verdades: 1. El  amor no conquista todo.  2. El hacer más y más por los demás no traerá amor y ni respeto.

Hoy comparto 2 verdades más:

3. El amar y el querer a su hijo adulto no son la misma cosa.

Cuando nuestros hijos eran pequeños, en alguna ocasión tal vez les decíamos, “te amo, pero no me gusta tu comportamiento.”  Todos esperábamos que nuestros hijos captaran el mensaje de que podemos amarlos incondicionalmente, y aún así tener consecuencias del comportamiento inapropiado.  A veces, los padres me han confesado no querer a su hijo, cuando los comportamientos o los problemas estaban muy tensos.  La mayor parte del tiempo esto es temporal.  Todos los padres esperan el día en que todas las preocupaciones se resuelvan y puedan tener una relación de adulto-a-adulto con su hijo o hija.

Cuando esto ocurre es una bendición, y sentimos que los años de crianza han dado sus frutos.  Pero no todos los jóvenes siguen ese camino hacia la edad adulta.  A pesar de los mejores esfuerzos de los padres, es difícil convivir o querer, ya sea debido al choque entre personalidades o a  los comportamientos problemáticos, a algunos hijos adultos.  Esto puede que suene imposible para algunos de ustedes, pero no lo es para los padres cuyos hijos son injustos o participantes de mala conducta social.

No se apresuren a juzgar a los padres que admiten antipatía contra de su hijo (adulto).  Lo único que ellos desean es poder amar a ese hijo sin condiciones.  Tal vez lo mejor para los padres, no obstante, sería retirarse cuando su amor se encuentre con reacciones de insultos constantes, aunque sea un día festivo.

4. No es ni posible ni prudente tratar a todos sus hijos por igual todo el tiempo.

La temporada navideña está aquí y con dolor intentamos tratar a nuestros hijos con igualdad.  Queremos ser justos, y seguido esto significa gastar la misma cantidad en cada hijo. Tiene sentido, ¿verdad? Pero a veces surgen situaciones en donde no es fácil llegar a ese tipo decisiones.

Al igual que nuestros hijos crecen en entendimiento y en percepciones de la vida, también nosotros.  Un padre puede que se de cuenta que le ha dado “cosas” de más a su primer hijo al punto de que su joven se siente con derechos.  Viene el hermano menor que quiere las mismas cosas que su hermana mayor recibió. ¿Qué puede hacer el padre? ¿Seguir gastando imprudentemente en los hermanos, o poner en práctica lo que con tanta dificultad aprendió para poner un alto a lo que no funcionó?

¿Que tal si ha habido un cambio radical en las circunstancias familiares? Tal vez hubo una pérdida de trabajo o una jubilación que disminuyó el presupuesto familiar.  Puede que ya no tenga los recursos para dar como antes.  Trate de ir más allá de sentirse culpable – si es que se siente mal – y reconozca sus límites.

Finalmente, hay hijos que, debido a comportamientos severos, han aislado a su familia. ¿Continúa usted dándoles a ellos al mismo nivel que a los demás?  Use su buen juicio aquí.  De seguro usted no quiere dar la impresión de que ellos se pueden comportar como se les de la gana y que usted lo va a pasar por alto para siempre.

Es fácil disfrutar los días festivos cuando el amor y el respeto, entre los miembros de la familia y las amistades, son recíprocos.  Espero que hayan podido pasar el día de Acción de Gracias rodeados de sus seres queridos, y quienes también los aprecian.

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Grandes Expectativas

Publicado el November 27, 2014 | 0 comentarios

Grandes Expectativas

por Linda Herman, LMHC

Traducido por Lupe Hernandez

“Grandes Expectativas”  Estas palabras me vienen a la mente cada que entramos en esta temporada de celebraciones.  Nuestras propias expectativas y las de los demás puede que sean muy altas o muy bajas.  ¿Intentas ser la esposa perfecta, el padre, o hijo de tus propios padres?  ¿Piensas que parte de tu trabajo es mantener a todos los miembros de la familia contentos?

Estas son expectativas comunes que muchos esperamos de nosotros mismos y de nuestros seres queridos.   Cuando miramos las portadas de las revistas durante esta época del año, encontramos temas como estos, “¡Que pases un Navidad como nunca!” “¡Decoren sus hogares para las celebraciones gozosas!” “¡Recetas que van a dejar CON EL OJO CUADRADO a tus seres queridos!” “Ojo cuadrado” es lo correcto.  Las invitaciones de los medios de comunicación nos atraen para celebrar y nos dan ideas para lograrlo.

Aunque inspiradoras para algunos lectores, estas portadas pueden se agobiadoras para otros.  Los terapeutas saben que esta época del año carga un tumulto de emociones.  Veo evidencia de esto cada año entre mi clientela.  Es aún más difícil para los padres cuyos hijos (o tal vez sus padres ancianos) están alejados de ellos.  Pensé que es un buen tiempo para repasar las Doce Verdades para Padres de Hijos Adultos como las explique en mi libro Parents to the End.  Aún quedan seis viernes en el año 2014, incluyendo hoy.  Voy a hacer un resumen de dos “Verdades” cada viernes por las próximas seis semanas, con el fin de ofrecer un pequeño recordatorio que pueda ayudar a dar un equilibrio realista a lo que los medios de comunicación nos ofrecen.

  1. El Amor no lo conquista todo.

Con seguridad todos hemos escuchado esta frase consagrada por el tiempo “El Amor lo conquista todo.”  Cuando alguien la dice, tendemos a pensar en acciones amables, en entendimiento, en solidaridad, en comprensión sutil.  Igualamos el comportamiento amoroso con la bondad; esperamos que si nos comportamos de maneras amorosas, el dolor se borrará, el resentimiento se esfumará, y el amor mutuo se restaurará.  Caray, si eso siempre fuera cierto.

Hay situaciones en las que los padres son confrontados con hijos adultos extremadamente furiosos.  Estos padres seguido temen cualquier contacto durante los días festivos debido a la imprevisibilidad de sus hijos.  Los padres desean amar a sus hijos, pero se encuentran con un ataque de verborragia rechazadora.  Lo más probable es que ya ha quedado establecido un patrón en dónde los padres continúan ofreciendo aceptación “incondicional” a pesar del mal trato que reciben.  Aún esperan que su amor conquiste la hostilidad, pero eso no se ha podido remediar.

Como lo digo en mi libro, “…algunos hijos tienen problemas psicológicos profundos que les impide reconocer o aceptar amor.  Si el amor a su hijo lo está desgarrando por dentro o está destruyendo sus relaciones con los demás, entonces su noción del amor necesita volver a ser reexaminada. Un amor unilateral, un amor que es rechazado, descartado, que se hecha en cara a los padres, no es saludable.  Una manera más eficaz de amar puede ser retirarse de ayudar o de sostener a su hija, mientras que permite que ella experimente por sí sola las consecuencias de su comportamiento. Esto le da a ella la oportunidad de cambiar y de que ustedes conserven sus recursos, ya sean emocionales, físicos, o materiales.”

  1.  Hacer más y más por los demás no traerá amor ni respeto.

La “verdad” que encaja al número 1 arriba mencionado. ¿Se ha pregunta alguna vez qué cantidad ha  “dado” a los demás? El dar no significa únicamente cosas materiales; damos el regalo de nuestro tiempo, la atención, el perdón, y varias formas de ayuda.  Sabemos que el dar está equilibrado cuando no se nos acumula el resentimiento y cuando no se nos pasa por alto.  Sabemos que nuestra forma de dar es valorada cuando la persona que la recibe no termina enojada o exigiendo más de nosotros.  Existe una fracción de segundo, que cuando la pasamos, cambia la percepción del “regalo” ya sea para el que lo ofrece o para el que lo recibe. (Dar demasiado por parte de los padre puede que en efecto haga sentir al hijo incomodo o manipulado.)

Cuando el dar es saludable, ni el que da, ni el que recibe se siente “lastimado”.  Los padres de esta generación han podido dar mucho más cosas materiales que la que nuestros propios padres pudieron hacer.  Como consecuencia, ha sido más difícil para los baby boomer el dejar de “dar”, especialmente en el área de infusión de efectivo.  Los datos son muy claros, y recientemente hablé sobre esto en uno de mis blogs.  Para aquellos hijos adultos que reciben ayuda financiera significante y hacen poco por sus padres, sus expectativas de continuar recibiendo más dinero aun después de que sus padres mueran es muy alta.  Los hijos adultos que realmente han hecho más por sus padres, tienen menos expectativas (i. e. sentido de tener derecho a).  ¡No es esto interesante! Examina tu propio estilo de hacer las cosas y de dar.  Si quieres amor y respeto, no exageres el “dar” ya que por lo menos puede ser incomodo, y absolutamente lo peor, puede ser ofensivo.

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: El Tsunami Blanco

Publicado el November 21, 2014 | 0 comentarios

por Linda Herman, LMHC

Traducido por Lupe Hernandez

 

El Tsunami Blanco

Mientras acampábamos en el extremo sur de la península que es Ocean Shores, WA., este fin de semana, le comenté a mi esposo que estaba contenta de que no había un tsunami. Pero cuando agarre el periódico The News Tribune durante el desayuno, aprendí que yo soy parte de un tsunami, el Tsunami Blanco.

Nada nuevo, pero lo que sí es nuevo para mi es el concepto “Tsunami Blanco.” Se refiere a la fuerza laboral que está envejeciendo en los Estados Unidos. No se ha visto tanto trabajador de edad avanzada (edades 55+) en las empresas desde que se promulgó la ley del Seguro Social en el año 1935. Pero como Bill Virgin (director y editor de Washington Manufacturing Alert y Pacific Northwest Rail News) señala en su artículo del Tribune, los baby boomers son un grupo que está envejeciendo y van a dejar un gran número de vacantes en los próximos años. Esto significa más fuentes de trabajo y más Millennials (nacidos entre los años 1981 y 1996) ocupando esos puestos. De hecho, él dice, se estima que los Millennials van a estar ocupando el 50% de los trabajos disponibles para el año 2020.

¿Estamos listo para movernos y dejar a la nueva generación tomar (nuestro) su lugar en el mercado laboral?

He investigado las características de las dos generaciones X y los Millennials (generación Y) para blogs anteriores. Aquí están algunos rasgos de los que previamente he hablado:

* Los Millennials tienen su propia ética de trabajo, inconfundible a ambas, la nuestra y la de la Generación X. Bruce Mayhew del consultorio Bruce Mayhew ha descrito a la Generación X (nacidos entre los años 1965 y 1980) como ambiciosos, trabajadores, valorizadores del balance entre trabajo/diversión. Él dice que ellos buscan la superación a pesar de los desafíos, responsabilidades, y contratiempos. La Generación X creció con padres ocupados. La mayor parte del tiempo se la pasaban solos o con hermanos, y se convirtieron en personas independientes y autosuficientes. Les gusta que los guíen, pero que no los sermoneen y trabajan bien por su cuenta.

 

* Mayhew hace la distinción entre la Generación X y la Generación Y (los Millennials). Los Millennials crecieron con padres prácticos (esto es los “padres helicópteros”) quienes rondaban sobre ellos a pesar de sus ocupaciones. Ellos están acostumbrados a la variedad, al desafío, y a que sus puntos de vista sean escuchados. Lo más probable fueron criados con el sentido de ser especiales y esperan una norma de “puerta abierta” en el trabajo, en donde puedan ser libres de dar y recibir crítica. Les encanta el cambio constante en la tecnología y se mantienen al tanto de formas más eficaces para terminar sus trabajos. El haber crecido con tanto refuerzo, los hace esperar lo mismo de un trabajo.

 

* Los Millennials, como la Generación X, esperan un mejor balance entre trabajo/vida que la que sus padres tuvieron. Su concepto del tiempo, de lealtad, y de éxito es diferente de acuerdo con Cam Marston de Generational Insights. Habiendo sido testigos de la Gran Recesión, no esperan longevidad en un trabajo. También han visto más inestabilidad en términos de la familia (e.g. matrimonios

múltiples), lo que probablemente impacta su visión del mundo. Puede que no sean tan autodirigidos como la generación X o como nosotros los boomers; por consiguiente tal vez no busquen el siguiente paso que deben de tomar.

Mientra que hemos visto a los baby boomers lamentarse de la forma en que los Millennials trabajan, yo he visto a estos mismos boomers consumirse por falta de límites en sus vidas laborales/hogareñas. ¡Tal vez esa nueva generación tenga una que otra cosa que enseñarnos!

Nosotros los boomers quizás seamos parte del Tsunami Blanco. Pero otro tsunami, este compuesto de Millennials, se dirige hacia nosotros. Hay que estar preparados para darles paso, e incluso, quizás, hasta aceptarlos.

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Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Otro tiroteo en una escuela… ¿por qué?

Publicado el November 7, 2014 | 0 comentarios

para Linda Herman, LMHC

Traducido para Lupe Hernandez

Otro tiroteo en una escuela… ¿por qué?

Los detalles del tiroteo de hoy aquí en el Estado de Washington aun están saliendo, así como las teorías sobre las razones por la violencia.  Los que están a favor del control de armas y los del movimiento contra la intimidación, ambos pueden avanzar su posición haciendo alusión a esta tragedia. Pero hay otra opinión sobre lo mismo que me gustaría que consideraran.

Lo que ha sido el tema común cuando se diseccionan estos tipos de incidentes es que los perpetradores se han sentido lastimados emocionalmente.  Se nos dice que ellos mismos han sido “victimas” de la intimidación y el rechazo.

De hecho, no puedo estar en desacuerdo.  Sin embargo, la mayoría de los jóvenes recuerdan incidentes de su infancia en donde ellos mismos han sido el blanco de algún tipo de intimidación.  Lo común entre aquellos que llevan acabo la violencia es su falta de habilidad para tolerar el dolor.  El joven responde al factor de estrés en su vida  lanzando latigazos a otros y a veces también así mismo.

Una de las mayores tareas en el desarrollo de la humanidad es aprender a controlar nuestras emociones.   Alguien puede ser una persona sobresaliente, un atleta talentoso y hasta el príncipe de la fiesta escolar, y sin embargo no puede tolerar su propio coraje por haber sido intimidado o rechazado.  Esta puede que sea la respuesta del “por qué” de lo que ocurrió hoy.

Mi madre tenia un dicho que me canse de escuchar cuando era pequeña: “No hay mal que dure cien años…”.  Sin embargo, el pistolero de hoy obviamente no creyó en esto.  Yo tampoco creía en ese dicho cuando, en mi juventud, trataba de enmendar mi corazón roto.  Pero, entre los consejos de mi madre, el apoyo de mis amistades, y el sentido de pertenecer a una familia, de alguna forma salí del fango.

Hoy en día, las cosas no son igual.

  • Los niños y los jóvenes con frecuencia se conectan más a sus teléfonos y a facebook que a su familia cercana.   Existen más oportunidades para descubrir a otros, o para que nos descubran en situaciones poco favorecedoras, y más oportunidades para la explotación.
  • La expectativa entre muchos es sentir que la felicidad es el estado normal;  algo inferior a esto significa que hay un problema que alguien más debe de corregir.
  • Vivimos en una sociedad con más cesura que tal vez cualquier otra época de nuestra historia. Los políticos han contribuido al la mentalidad “nosotros contra ustedes”, en donde un grupo se pone en contra del otro.  Es fácil sentirse aislado, y fácil sentirse que uno es la victima de alguien mas o de algún otro grupo.
  • Hemos elevando tanto el “arte” de sentirnos ofendidos que la gente tiene miedo de ser sinceros el uno al otro, como si el ofender a alguien fuera un crimen en sí mismo. Con frecuencia escuchamos que gente inocente ofende a alguien mientras tratan de ser sinceros en su opinión, solo para tener que pedir un sin numero de disculpas por su pecado de honestidad.

Este tipo de mentalidad arriba mencionada disminuye nuestra capacidad de poder enfrentar los estragos que la vida nos da a todos.

Por lo tanto ¿qué podemos hacer?

  • Averigüe como las escuelas ayudan a los niños a tolerar estos estragos, si es que lo están haciendo.
  • Limite las pláticas y los pensamientos que incitan a nuestros jóvenes a sentirse como victimas.  Desaliente las ideas que dividen a los individuos y a los grupos.
  • No ignore los sentimientos perturbadores, sino díganles a nuestros jóvenes que esto es una parte normal del crecimiento.  Háganles saber que podemos atravesar por situaciones difíciles.  Hablen sobre las diferentes maneras que pueden enfrentar esto. (Podemos vadear por contratiempos y aflicciones, pero no podemos darles la vuelta.)
  • Busquen la forma de mantenerse en contacto con sus seres queridos.
  • Sea aquella persona que le da confianza a su joven, quien transmite fe en su capacidad de sobrevivir  y de salir adelante.

Finalmente, mantenga a los difuntos y a los heridos del tiroteo de hoy en sus pensamientos y en sus oraciones.

 

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