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Padres hasta el Final

La Crianza de Hijos Adultos para una Paz Mental y para su Rendición de Cuentas

Pensamiento del Viernes para Reflexionar: Grandes Expectativas

Publicado el November 27, 2014 | 0 comentarios

Grandes Expectativas

por Linda Herman, LMHC

Traducido por Lupe Hernandez

“Grandes Expectativas”  Estas palabras me vienen a la mente cada que entramos en esta temporada de celebraciones.  Nuestras propias expectativas y las de los demás puede que sean muy altas o muy bajas.  ¿Intentas ser la esposa perfecta, el padre, o hijo de tus propios padres?  ¿Piensas que parte de tu trabajo es mantener a todos los miembros de la familia contentos?

Estas son expectativas comunes que muchos esperamos de nosotros mismos y de nuestros seres queridos.   Cuando miramos las portadas de las revistas durante esta época del año, encontramos temas como estos, “¡Que pases un Navidad como nunca!” “¡Decoren sus hogares para las celebraciones gozosas!” “¡Recetas que van a dejar CON EL OJO CUADRADO a tus seres queridos!” “Ojo cuadrado” es lo correcto.  Las invitaciones de los medios de comunicación nos atraen para celebrar y nos dan ideas para lograrlo.

Aunque inspiradoras para algunos lectores, estas portadas pueden se agobiadoras para otros.  Los terapeutas saben que esta época del año carga un tumulto de emociones.  Veo evidencia de esto cada año entre mi clientela.  Es aún más difícil para los padres cuyos hijos (o tal vez sus padres ancianos) están alejados de ellos.  Pensé que es un buen tiempo para repasar las Doce Verdades para Padres de Hijos Adultos como las explique en mi libro Parents to the End.  Aún quedan seis viernes en el año 2014, incluyendo hoy.  Voy a hacer un resumen de dos “Verdades” cada viernes por las próximas seis semanas, con el fin de ofrecer un pequeño recordatorio que pueda ayudar a dar un equilibrio realista a lo que los medios de comunicación nos ofrecen.

  1. El Amor no lo conquista todo.

Con seguridad todos hemos escuchado esta frase consagrada por el tiempo “El Amor lo conquista todo.”  Cuando alguien la dice, tendemos a pensar en acciones amables, en entendimiento, en solidaridad, en comprensión sutil.  Igualamos el comportamiento amoroso con la bondad; esperamos que si nos comportamos de maneras amorosas, el dolor se borrará, el resentimiento se esfumará, y el amor mutuo se restaurará.  Caray, si eso siempre fuera cierto.

Hay situaciones en las que los padres son confrontados con hijos adultos extremadamente furiosos.  Estos padres seguido temen cualquier contacto durante los días festivos debido a la imprevisibilidad de sus hijos.  Los padres desean amar a sus hijos, pero se encuentran con un ataque de verborragia rechazadora.  Lo más probable es que ya ha quedado establecido un patrón en dónde los padres continúan ofreciendo aceptación “incondicional” a pesar del mal trato que reciben.  Aún esperan que su amor conquiste la hostilidad, pero eso no se ha podido remediar.

Como lo digo en mi libro, “…algunos hijos tienen problemas psicológicos profundos que les impide reconocer o aceptar amor.  Si el amor a su hijo lo está desgarrando por dentro o está destruyendo sus relaciones con los demás, entonces su noción del amor necesita volver a ser reexaminada. Un amor unilateral, un amor que es rechazado, descartado, que se hecha en cara a los padres, no es saludable.  Una manera más eficaz de amar puede ser retirarse de ayudar o de sostener a su hija, mientras que permite que ella experimente por sí sola las consecuencias de su comportamiento. Esto le da a ella la oportunidad de cambiar y de que ustedes conserven sus recursos, ya sean emocionales, físicos, o materiales.”

  1.  Hacer más y más por los demás no traerá amor ni respeto.

La “verdad” que encaja al número 1 arriba mencionado. ¿Se ha pregunta alguna vez qué cantidad ha  “dado” a los demás? El dar no significa únicamente cosas materiales; damos el regalo de nuestro tiempo, la atención, el perdón, y varias formas de ayuda.  Sabemos que el dar está equilibrado cuando no se nos acumula el resentimiento y cuando no se nos pasa por alto.  Sabemos que nuestra forma de dar es valorada cuando la persona que la recibe no termina enojada o exigiendo más de nosotros.  Existe una fracción de segundo, que cuando la pasamos, cambia la percepción del “regalo” ya sea para el que lo ofrece o para el que lo recibe. (Dar demasiado por parte de los padre puede que en efecto haga sentir al hijo incomodo o manipulado.)

Cuando el dar es saludable, ni el que da, ni el que recibe se siente “lastimado”.  Los padres de esta generación han podido dar mucho más cosas materiales que la que nuestros propios padres pudieron hacer.  Como consecuencia, ha sido más difícil para los baby boomer el dejar de “dar”, especialmente en el área de infusión de efectivo.  Los datos son muy claros, y recientemente hablé sobre esto en uno de mis blogs.  Para aquellos hijos adultos que reciben ayuda financiera significante y hacen poco por sus padres, sus expectativas de continuar recibiendo más dinero aun después de que sus padres mueran es muy alta.  Los hijos adultos que realmente han hecho más por sus padres, tienen menos expectativas (i. e. sentido de tener derecho a).  ¡No es esto interesante! Examina tu propio estilo de hacer las cosas y de dar.  Si quieres amor y respeto, no exageres el “dar” ya que por lo menos puede ser incomodo, y absolutamente lo peor, puede ser ofensivo.

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